Chocoday, el día internacional del “chocolate bueno”

El año pasado tuve la gran oportunidad de participar en la organización de uno de los mayores eventos que se desarrollan en Italia. Eurochocolate es una feria internacional en la que el chocolate es el protagonista estrella durante diez días. Más de un millón de personas se dan cita cada año en Perugia, una adorable ciudad medieval en el centro exacto de la península; la nueva edición está a punto de comenzar, desde mañana viernes hasta el próximo 23 de Octubre.

Muchos reniegan de un evento que exalta el consumismo sin medidas, los precios desorbitados y la gran avalancha de visitantes que invaden sin compasión cada rincón de este pequeño centro histórico, pero Eurocholate va más allá. Superado el problema del branding y el exceso de público, el sello, con diecinueve años de experiencia, ha tenido que innovar y buscar alternativas para no quedarse atrás.

El Chocoday nace precisamente de ese espíritu. El 12 de Octubre se ha convertido en el día internacional del chocolate bueno. Precisamente el día en el que se conmemora el descubrimiento de América, ha sido el elegido para celebrar la oportunidad que Colón nos ofreció al abrirnos las puertas al maravilloso mundo del cacao, el alimento de los dioses.

Y es que fueron los españoles los que en el 1520 hicieron desembarcar el Theobroma Cacao en costas europeas, abriendo al viejo contiente infinitas posibilidades culinarias. Mientras que en España nos decantamos por separarnos de la receta precolombina y lo calentamos y endulzamos para convertirlo en rica bebida chocolatada; otros, como los suizos, se dedicaron a buscar una forma para convertirlo en deliciosa tableta y comercializarlo bajo marca Lindt.

Ayer en España celebrábamos la fiesta nacional. Sorprendida me he quedado al conocer que el chocolate fue reconocido durante varios siglos como la bebida nacional, incluso algunos la comparan con la relación que los ingleses guardan con su preciado té. Por desgracia, este saludable consumo decae después la Guerra Civil en detrimento del café y parece que los españoles hemos perdido la capacidad de apreciar el valor del divino cacao.

Pero volvamos al punto de partida. En Italia, país también de gran tradición chocolatera, han sabido recoger la sabiduría de la tradición y explotar el producto chocolate en todas sus formas. Explotarlo sin olvidar la cultura que debe crearse entorno a su consumo responsable.

El chocolate bueno es aquel que solo utiliza pasta y manteca de cacao, aquel que no lleva grasas ni aditivos externos. El chocolate bueno es también aquel que respeta valores éticos en la cadena de producción.

El cacao es un fruto que se obtiene solo en territorios con condiciones muy específicas, aquellos paises con un clima ecuatorial, entre los paralelos 20º N y 20º S. Las plantaciones, en su mayoría, no respetan los derechos de los trabajadores y es ahí donde organizaciones como el ICOO (International Cacao Organization) y Fair Trade juegan un papel fundamental.

Para que todo esto no quede solo en un escueto manifiesto, junto con otras instituciones gubernamentales, Eurochocolate se encarga de enviar un kit a las escuelas que decidan adherirse a la campaña. De esta forma, se pretende que las nuevas generaciones sean conscientes de toda esta problemática y se de a conocer el origen de un producto que tantas veces ha sido denostado por su tratamiento erróneo.

Permitidme terminar mi primer editorial con una crítica. Y es que echo de menos en España un evento similar que nos permita profundizar en el tratamiento del cacao en todas vertientes. Pequeños productores, degustaciones, participación de los paises exportadores de cacao, el producto gourmet y de calidad, las actividades infantiles, el convenio internacional… Me parece algo imprescindible para un país como el nuestro, que fue el primero europeo en degustar las delicias de un bien tan preciado.

Las tabletas de chocolate no crecen de las ramas de los árboles, menos mal que un gran poeta decidió dejar constancia de ello para que podamos recordarlo.

                                                     ¡Cacao! Afrodita jardín del puma

                                                        y chocolate de Moctezuma.

                                                            El chocolate —parece cuento—

                                                            no lo inventaron en un convento,

                                                            unos achacan a los Aztecas,

                                                            disputan si Chuchumecas,

                                                            hay sus dos credos con sus dos papas;

                                                            ¡Si fue en Tabasco! ¡Si fue en Chiapas!

                                                            Cacao en lengua del Anahuac.

                                                            Es pan de dioses, o Cacahuac.

                                                            Y el hombre sabio sigue la broma

                                                            cacao en lengua griega: Theobroma.

                                                                                Ramón María del Valle-Inclán

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Acerca de Gin Tonic

https://clochards.wordpress.com/
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